<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019</id><updated>2011-10-27T00:26:24.062-07:00</updated><title type='text'>look at me (sic)</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>21</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-115929185585979246</id><published>2006-09-26T10:30:00.000-07:00</published><updated>2006-12-14T05:48:36.236-08:00</updated><title type='text'>CENA</title><content type='html'>La idea era recomponer las relaciones. Le dije que lo intentáramos, que pensáramos en nuestro hijo Daniel. Ella llegó puntual a mi departamento. La agasajé con una cena especial y, para que la velada fuera como las de aquellas de los tiempos de nuestro pololeo y de los primeros años de matrimonio, adorné la mesa con velas rojas y un pequeño ramo de rosas del mismo color. Todo iba bien hasta que, de pronto, salió el tema de la plata y, sin saber cómo, nos envolvimos en una discusión que terminó con un portazo que me dejó hablando solo. Me senté en una de las sillas y miré cómo el tenedor, sin marcas de comida, observaba los restos del Merlot esparcidos por el parquet y la mancha que había quedado cerca de la puerta de entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;body&gt;&lt;br /&gt;&lt;script src="http://www.google-analytics.com/urchin.js" type="text/javascript"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/script&gt;&lt;br /&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;&lt;br /&gt;_uacct = "UA-1068558-1";&lt;br /&gt;urchinTracker();&lt;br /&gt;&lt;/script&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-115929185585979246?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/115929185585979246/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=115929185585979246&amp;isPopup=true' title='27 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115929185585979246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115929185585979246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/09/cena.html' title='&lt;i&gt;CENA&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-115678191653491758</id><published>2006-08-28T09:18:00.000-07:00</published><updated>2006-08-28T09:22:05.043-07:00</updated><title type='text'>CUMAS Y CUICOS</title><content type='html'>Es curioso. Si se cambian un par de letras de ambas palabras, varía totalmente su sentido. Cuicos y cumas, cumas y cuicos. Ambas empiezan con la misma sílaba, pero el resto de la palabra le da el significado definitivo a este par de razas que cohabitan y coexisten en Chile desde tiempos remotos. Antes tenían otros nombres pero, en su esencia, son lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago tiene cinco millones de habitantes y, quizás en términos proporcionales, se podría decir que dentro de esa población existen otras dos: la de los cumas y la de los cuicos. Además de compartir el escenario urbano, interactúan las 24 horas del día y los 365 días del año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, porque mientras el cuico deja su descapotable estacionado cómodamente en la calle para disfrutar de la noche, no falta el cuma obrero, ese que tiene los horarios de trabajo más extraños que podría pensarse, que se ofrece con algo de necesidad y con algo folclor a cuidar el ostentoso vehículo que ornamenta las calles de la zona oriente de Santiago. Porque para el cuma, el cuico es el platudo, el de la billetera gorda, mientras que para el cuico el cuma es el roto que le cuida el auto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el cuma se “gana las monedas” para comprarse “un pucho” de bajo precio que, además de saciar la ansia del tabaco que requiere su tráquea, le permite acompañar la noche. Ese es su sueldo, el mismo que al otro día le permite tener “una chela, una pilsen o una malta” adquirida en el negocio de la esquina y compartirla con su pandilla apoyado en el poste del alumbrado público del que aún cuelga un afiche de la campaña presidencial, el mismo que fue olvidado por los candidatos porque desconocen la existencia de esa población o porque a los brigadistas les dio flojera llegar hasta tan apartada zona de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son esas mismas “monedas” las que le permiten al cuma cortejar a la hija de la vecina que aún viste de azul y blanco, la misma a la que la invita a comerse un helado de 100 pesos para luego proponerle una caminata hasta el poste de la otra esquina que, por esas cosas del destino o por el aburrimiento de algunas personas, no tiene luz y proporciona oscuridad a un amplio radio de la calle. Ahí aprovecha de “hacerle cariñitos” porque quiere “tirarse a la mina” y le desea mostrar toda la fauna de aves existente (gallinas, patos, pavos, etc).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso mientras el cuico, que entró solo al local y salió acompañado de dos portentosas mujeres que poco y nada dejan a la imaginación con sus escotadas ropas, vuelve a su descapotable, les abre las puertas a sus compañeras y le lanza un billete morado al cuma, agradeciéndole el trabajo y deseándole “buena suerte negro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese cuico que, camino al mirador, les ofrece un cigarrillo exportado y se los enciende con un zippo dorado que tiene incrustado su nombre. El mismo que, al interior del boliche, bebió vodka, whisky esocés y un pisco sour que fue cortesía de la casa, por lo que debió aceptarlo. El mismo que regala ramos de rosas, anillos y un sinfín de productos onerosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el cuma, cansado por la intensa jornada laboral, saca de un lugar secreto un colchón y lo instala cerca de la muralla de un interminable edificio para comenzar a dormir. Se acomoda fácilmente como si estuviera en un cinco estrellas, y se arropa con un par de diarios dejando la Bomba 4 en un sospechoso sector de su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo cuma que, cerca de las siete de la mañana, debe despertarse y despejar el lugar porque el cuico, el mismo al que le cuidó el descapotable, está pronto a llegar a su oficina de trabajo y necesita ese espacio para estacionarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-115678191653491758?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/115678191653491758/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=115678191653491758&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115678191653491758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115678191653491758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/08/cumas-y-cuicos.html' title='&lt;i&gt;CUMAS Y CUICOS&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-115678186288115685</id><published>2006-08-28T09:09:00.000-07:00</published><updated>2006-08-28T09:22:44.026-07:00</updated><title type='text'>COMPAÑEROS DE COLEGIO</title><content type='html'>Qué chico es el mundo. Caminé unos cuantos centímetros en mi oficina y me encontré con la sorpresa de que en la sección deportiva trabaja un ex compañero de colegio. Y, ayudado por su memoria, se me vinieron a la mente todos aquellos que compartieron conmigo las aulas del añoso recinto donde hice mi básica y media. No diré el nombre para evitar molestia de los docentes, pero sí mencionaré que aún se erige incólume en la Alameda, entre calles Almirate Latorre y Carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todo el mundo, tuve compañeros que, de una forma u otra y aunque ellos no lo quieran, serán recordados por sus apodos. En mi caso, hubo tres tipos de sobrenombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. los &lt;b&gt;animales&lt;/b&gt;: no hay que hacer muchos análisis para hablar de ellos. Son los representantes de la fauna y que, como si la sala fuera un zoológico, se reunieron ahí por diez meses durante doce años. Estaban el &lt;i&gt;ratón&lt;/i&gt; Fraile, apodado así por sus prominentes dientes delanteros (popularmente conocidos como paletas) y sus llamativas orejas; el &lt;i&gt;perro&lt;/i&gt; Vera, nunca supe el por qué de su seudónimo, pero al hermano le decían así y él, por herencia, fue bautizado de esa forma; el &lt;i&gt;zancudo&lt;/i&gt; Matte, ¿qué será de él?; el &lt;i&gt;chita&lt;/i&gt; Saldivia, vendedor de los zapatos que fabricaba la empresa de su padre; el &lt;i&gt;mono&lt;/i&gt; Bustos, la última vez que lo vi fue para el primer recital de U2 en Chile; el &lt;i&gt;chancho&lt;/i&gt; González, bautizado así por la forma de su nariz y cuando se le llamaba de esa forma se sulfuraba inesperadamente; o el &lt;i&gt;pato&lt;/i&gt; Figueroa, tan sólo un diminutivo de su nombre Patricio y con quien comparto conversaciones por MSN (hola, cómo estás, bien, con trabajo, ok) y el &lt;i&gt;toro&lt;/i&gt; Toro, toro por su apellido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. los &lt;b&gt;personajes ficticios&lt;/b&gt;: ufanándose de nuestra cultura televisiva (en esos años Internet con suerte existía en la mente de computines norteamericanos y japoneses) llevábamos a la sala rostros de la pantalla. Gracias a ello, quedaron grabados durante los años de pantalones grises y camisas blancas el &lt;i&gt;Capitán Futuro&lt;/i&gt; Álvarez, yo pensaba que era por lo cabezón pero al ver en Boomerang (canal 11 en el cable) esa serie animada me di cuenta que era por su parecido; el &lt;i&gt;Magoo&lt;/i&gt; Gamboa, joven de escasa vista que era ayudado por sus lentes y que, quizás por dolor por el seudónimo o por algo de vanidad, los reemplazó en tercero medio por unos de contacto; &lt;i&gt;Scooby Doo&lt;/i&gt; Valenzuela, de quien no entraré en más detalles por ser mi compañero de trabajo; &lt;i&gt;Diógenes&lt;/i&gt; Muñoz, engominado como Francisco Melo en Sucupira; &lt;i&gt;Pedro Picapiedra&lt;/i&gt; Arriagada, quien juraba que sus puntos negros eran lunares; &lt;i&gt;Eloy&lt;/i&gt; Ortiz, porque alguien recordó la figura de un futbolista peruano que vistió la camiseta de Iquique y de nombre Eloy Ortiz, aunque el beneficiado con el seudónimo recién vino a saber el origen de su apodo en cuarto medio; o el &lt;i&gt;Robocop&lt;/i&gt; Toro, sí el mismo Toro de la otra sección pero que fue rebautizado por la caparazón que el doctor le puso para enderezar su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. las &lt;b&gt;víctimas del racismo y de las malformaciones corporales&lt;/b&gt;: aquí cabe la mayoría de mis compañeros... y yo también. El habitual &lt;i&gt;negro&lt;/i&gt;, representado en Torres, Vera (Murúa en este caso), Castillo, Sepúlveda y otros que no me acuerdo (son doce años de colegio, memoria de elefante no tengo); el &lt;i&gt;chico&lt;/i&gt; Cabello y Rojas; el que nunca falta, el &lt;i&gt;cabezón&lt;/i&gt; Rojas, (sacó doblete en esta categoría); el &lt;i&gt;chino&lt;/i&gt; Wu, el mismo que comenzó a afeitarse en tercero medio cuando todos ya habíamos acabado varias tiras de Prestobarbas; el &lt;i&gt;peruano&lt;/i&gt; Pissani, peruano porque es, demostrado con papeles de inmigración, peruano; el &lt;i&gt;cara de teta&lt;/i&gt;, debido a su lunar insertado en el pómulo derecho y que, con el correr de los meses y para ahorrar saliva, se hizo conocido simplemente como el &lt;i&gt;teta&lt;/i&gt;; el &lt;i&gt;huaso&lt;/i&gt; Riquelme, porque es oriundo de Chillán y la primera pregunta que debió enfrentar fue si era pariente de Bernardo O’Higgins; y el &lt;i&gt;narigón&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Calamar&lt;/i&gt; y cualquier derivado de la grandeza nasal Meza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguno de los aludidos quiere hacer sus descargos o simplemente intercambiar opiniones, escriban a mmezaf@hotmail.com. Ahora, yo veré si respondo o no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-115678186288115685?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/115678186288115685/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=115678186288115685&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115678186288115685'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115678186288115685'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/08/compaeros-de-colegio.html' title='&lt;i&gt;COMPAÑEROS DE COLEGIO&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-115074975675729733</id><published>2006-06-19T13:42:00.000-07:00</published><updated>2006-08-02T13:19:09.763-07:00</updated><title type='text'>RECUERDOS</title><content type='html'>Recuerdo claramente el olor que tomaba su cara después de aplicar las antiguas máquinas de afeitar. Nada de after shave ni espuma especial. Sólo abundante jabón alimentado con agua y que tomaba vida gracias a un hisopo. Recuerdo el olor que tomaba el baño cuando, con sus enormes pulmones, echaba a volar los globos transparentes creados por el jabón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo claramente el olor de sus manos cuando jugábamos fútbol con una dura pelota de goma. Él se ponía al arco y yo, inocente niño de ocho años, lo hacía volar de palo a palo como si fuera un eterno joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo claramente cuando volvía del trabajo. Olor a grasa, olor a plata, olor a tercera velocidad, olor a beso en la frente. En los veranos, olor a transpiración disimulada con espasmos de agua lanzados con su mano. En el invierno, olor a humedad combinado con el cansancio que no impedía una jornada de diversión y acompañamiento en la cena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo claramente el olor a playa, a arena, a mar y a Quintero. Recuerdo claramente el olor del barquillo y del cuchuflí veraniego saliendo de sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo claramente el olor de la manilla del taca-taca intentando evitar algún gol mío, y esa paternal carcajada que daba a entender la diversión que disfrutábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora esos recuerdos son reemplazados por claveles, gladiolos, azucenas y el olor a silencio, tranquilidad e intimidad que da una sepultura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-115074975675729733?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/115074975675729733/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=115074975675729733&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115074975675729733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/115074975675729733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/06/recuerdos.html' title='&lt;i&gt;RECUERDOS&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-114164747468548906</id><published>2006-03-06T04:16:00.000-08:00</published><updated>2006-03-06T04:28:46.626-08:00</updated><title type='text'>PIRATA</title><content type='html'>Me dijeron pirata. Así de simple. Y todo porque me vieron bajando discos desde una página de Internet rusa. Hay que aprovechar. Es que, de verdad, ya me provoca urticaria el cotizar música en las tiendas santiaguinas. Me da alergia visual el pasar por las vitrinas de disquerías, ya sean especializadas o no, y ver los precios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;$8.990, $9.990, $10.990. Por esas cifras se mueven los valores en la actualidad. Y uno, consumidor fanático de música, tiene que buscar algo que ayude a amainar el dolor del bolsillo. Sí, es verdad. En mi vida universitaria juntaba todas las &lt;i&gt;chauchas&lt;/i&gt; disponibles para lograr hacer una mini-fortuna y destinarla al consumo de discos. Y lo que reunía lo hacía rendir, ya sea aprovechando algunas ofertas, buscando el mejor precio, obviando la boleta, o simplemente pidiéndole &lt;i&gt;una atención&lt;/i&gt; al dependiente de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vista que las obligaciones (pago de deudas y otros) comenzaron a aumentar, opté por recorrer los atestados galpones del Persa Bío Bío. Al mejor postor, encontré varias novedades musicales. Así estuve por varios meses, quizás años. Pero llegó un momento en que las necesidades subieron ayudadas por esas obligaciones que uno, cada vez que madura, debe adoptar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así no me quedó otra que tomar el parche y vestirme de pirata. Ayudado por la tecnología, me hice amigo del &lt;i&gt;download&lt;/i&gt;, del &lt;i&gt;save as&lt;/i&gt; y del &lt;i&gt;copy all&lt;/i&gt;. Mi dedo corazón –así me dijeron que se llama el usado para insultar con la mano- se acercó cada vez más al botón derecho del mouse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde ahora en adelante quedó atrás el afán de buscar lo último en materia musical colgado en una vitrina, de escuchar lo que otros no tienen idea que existe. Ahora mi norte está puesto en Internet, esa red mundial que ha sido el gran aporte humano al planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lo mismo que comprar un disco original. Sale más barato porque se compran grandes cantidades de CDs vírgenes y se abaratan costos. Claro, alguien me preguntará por el librito que acompaña a cada disco original y que, en la mayoría de los casos, incluye las letras de las canciones. Pero yo respondo inmediatamente: Internet es tan grande que se puede encontrar hasta el estornudo que hizo el vocalista de determinada banda cuando grabó el primer tema del álbum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dijeron pirata. Y ahora que lo pienso bien, me sienta cómodo ser pirata. No me tardo mucho en encontrar los temas porque el sitio ruso –pareciera que fue la herencia del muro bolchevique- no respeta ni derechos de autor, ni impuestos ni nada. Está todo y yo, tal como aquel añoso aviso de televisión, ni me muevo de mi escritorio para encontrar nuevas joyas musicales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-114164747468548906?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/114164747468548906/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=114164747468548906&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/114164747468548906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/114164747468548906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/03/pirata.html' title='&lt;i&gt;PIRATA&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-113780910741496294</id><published>2006-01-20T18:04:00.000-08:00</published><updated>2006-01-20T18:06:31.106-08:00</updated><title type='text'>BOLSILLOS SIN PLATA</title><content type='html'>El anuncio de visita de U2 me remeció hasta más arriba de la coronilla. Fue un mazazo a la alegría sólo superado con la confirmación del arribo de esta ya milenaria banda irlandesa. Tuve la suerte de verlos en su primer asomo por tierras criollas, ese mismo día donde el fútbol chileno se llenó de gala al ganar por primera vez en el ya inerte estadio de Wembley a la selección inglesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, la fecha y el lugar del segundo concierto de Bono y compañía no hizo más que llenar de dicha mi alma de amante musical. Así como recordaba los acordes de la guitarra de The Edge envolviendo el Estadio Nacional, rememoraba el costo del ticket para aquel evento registrado en 1998 y que, por esas cosas motivadas por el señor corsario del parche en el ojo y alimentadas por la tecnología imperante en el siglo XXI, también se cobijó en mi cómoda de discos. Ahí figura, rodeado de otras joyas de la música mundial, el recital emitido por los cuatro irlandeses en el principal coloso deportivo de Chile. Ahí también está plasmada mi voz, elemento que quedará por siempre registrado en tamaña obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15 mil pesos. Ese fue el valor de la entrada a cancha. Ahí estuve yo, y ahí quería volver a estar para ser testigo clave del segundo arribo de U2 a Chile. Pero no, el efecto comercial que han tomado estos eventos además del verdadero asalto a mano armada del que fueron víctimas los fanáticos, impidió la concreción de mi sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No le echo la culpa a mi dentista. De hecho, había decidido correr el riesgo de no asistir a la sesión del mes de febrero, fecha en que me instalarían una nueva corrida de frenillos, con el fin de destinar ese dinero para la compra del ticket. Pero no, los cerca de 35 mil pesos de la entrada a cancha (35 mil por todos los reajustes que sufrió el valor y de los cuales faltó poco para que cobraran por el aire que uno iba a consumir el día del recital), fueron mi piedra de tope.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me vino el mundo abajo. Así como cuando los fanáticos de Universidad de Chile han visto cómo sus ídolos deportivos se cambian al archirival y, al día siguiente, se ponen la blanca de Colo Colo como quien se cambia de slips, así me sentí yo. Un desgarro al corazón, un golpe bajo emitido por el pesado puño del vil dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo me restaba saciar mi ansiedad por televisión, ya sea viendo el recital en directo o rescatando algún DVD original o pirata que rememorara la presentación de la banda. Claro, no era lo mismo pero, por último, apagaba la luz de mi pieza, ponía el volumen del TV a todo lo que da y simulaba estar en la cancha del Nacional cantando con Bono y sus compañeros de banda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. Ya vendrán otras opciones. No creo que será la última venida a Chile de los irlandeses. Supongo que, cuando decidan retirarse a los cuarteles de invierno, harán una gira de despedida y en ese tour incluirán a Chile. Según ellos, el país es importante y están agradecidos de la fanaticada. Me queda ese consuelo porque mis bolsillos están sin plata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-113780910741496294?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/113780910741496294/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=113780910741496294&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113780910741496294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113780910741496294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2006/01/bolsillos-sin-plata.html' title='&lt;i&gt;BOLSILLOS SIN PLATA&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-113353940349684986</id><published>2005-12-02T08:02:00.000-08:00</published><updated>2005-12-02T08:21:28.503-08:00</updated><title type='text'>ÍDOLO</title><content type='html'>Siempre tuve posters de él. Empapelaba la pieza con su cara. Había algunos con foto tipo carnet, otros de cuerpo entero. Algunos en plena acción, dominando la pelota como quien se cambia de ropa. Para él era una práctica habitual. Era fácil correr con la bola pegada al pie, hacer amagues cósmicos o brindar estelas futbolísticas que hacían delirar hasta al cemento del estadio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La barra brava lo idolatraba. Yo era uno de ellos. Recuerdo que decidimos juntar dinero para hacer un lienzo con su rostro. Un homenaje por las alegrías dadas y una muestra palpable de que ya se había instalado en el corazón del club. Yo hice la colecta, yo fui a comprar el género y las pinturas. Yo mismo lo dibuje y era yo el que cargaba con la responsabilidad de llevarlo a todos los estadios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no estaba en la cancha, el lienzo ornamentaba mi pieza. Era un elemento más de una habitación que se había transformado en un museo en homenaje a esa figura. Nadie entraba a mi pieza sin mi permiso, incluso estaba prohibido hacer el aseo sin mi presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cajones de la ropa estaban resguardados con candados. Sólo había una copia de la llave. Era la que manejaba yo. La otra que venía en la caja donde estaban embalado el candado la quemé. Es que ahí, en esas cajoneras donde mis prendas íntimas se mezclaban con pantalones y poleras, guardaba una camiseta de él. Me la regaló a la salida de un entrenamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la original, con el 7 en la espala y su apellido incrustado entre el sponsor y el número. Estaba autografiada. Le tenía tanto amor que ni siquiera me la ponía para ir al estadio. Se me había ocurrido enmarcarla, pero preferí no hacerlo porque iba a perder la posibilidad de sentir el olor que emanaba de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero llegó el fatídico día. Yo me envolví en una ráfaga que combinaba el odio, la rabia y la pena. Opté por arrancar todos los afiches y acumularlos en un tarro de basura metálico junto con las camisetas del club. Lo rocié con parafina y le prendí fuego. Vi cómo ardían esas cosas que para mí se transformaron en mis amantes. Seguía sintiendo rabia. Pero al ver cómo la fumarola tomaba dirección al cielo, mi cuerpo se llenó de coraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No bastaba sólo con incinerar los recuerdos. Faltaba algo más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estoy rodeado de cuatro paredes. Encerrado, sin más compañía que un haz de luz que se asoma de tarde en tarde y el sonido desgastador de la gotera del baño. Escribo en la pared su nombre. Lo tacho. Lo vuelvo a escribir y lo vuelvo a tachar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucho pasos. Provienen del pasillo. Es un gendarme que, con luma en mano, golpea la puerta de mi celda para despertarme. Hace días que no duermo, desde que firmó por el archirival y yo le recordé que una traición de ese tipo no se hace.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-113353940349684986?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/113353940349684986/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=113353940349684986&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113353940349684986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113353940349684986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/12/dolo.html' title='&lt;i&gt;ÍDOLO&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-113149114822933455</id><published>2005-11-08T15:02:00.000-08:00</published><updated>2005-11-08T15:05:48.256-08:00</updated><title type='text'>HISTORIAS DE ESCRITORIO II</title><content type='html'>Con la gerencia general decidimos que era bueno hacer un paseo de la empresa. La idea era escapar de la rutina que nos tiene en la oficina por doce meses. Un día no nos iba a provocar un desembolso fatal a la hora del balance. Quizás podríamos tener alguna pérdida, pero de que íbamos a ganar algo, eso lo teníamos claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como nuestra cabeza gira en torno a números y ecuaciones, decidimos echar a votación el lugar de ocio. Nos juntamos todos en la oficina de reuniones. Los siete entramos como pudimos ahí, porque esa sala la uso yo solamente. Y lo hago cuando tengo una visita importante, algo que no se da desde hace dos años, cuando mi papá, que es el gerente general, invitó a Bill Gates a ver la posibilidad de hacer una alianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya todos adentro, informé sobre la idea. Parece que estaban todos ahogados porque se pusieron de acuerdo para hablar al mismo tiempo. Mientras las mujeres querían ir a la playa y arrendar cabañas por el fin de semana, los hombres añoraban un asado y una pelota de fútbol. "Somos cuatro", me apresuré en decir como preguntando de dónde sacamos al equipo rival. Pero alguien me dijo que eso no importaba porque "jugamos dos contra dos". Como si tuviera los pulmones de Carl Lewis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como jefe, decidí que cada uno me diera el lugar donde quería pasar el día de descanso. Pedí fundamentos. La &lt;i&gt;Nacha&lt;/i&gt;, la secretaria, la chica de los tres hijos, optó por un paseo a Cartagena. Dijo conocer muy buenas picadas ahí. "Por último, acampamos en la playa grande", dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salieron esas palabras de su boca, sentí que tras mi espalda afloraba una repentina tos. Era el Simón el que respondió de manera alérgica a dicha propuesta. Tras ello, el rechazo fue general, así que opté por escuchar a la Fabiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella, fiel a sus principios de ahorro, me recomendó ir a alguna casa con piscina y quincho para asados. “Así nos ahorramos los pasajes porque podemos viajar el algún auto”. Moví la cabeza y cerré los ojos. No puede ser que el cocodrilo lo tenga siempre presente, pensé. Molesto, le dije que no pensara en eso, que lo paga la empresa. "No sé dónde podemos ir entonces", me respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Hernanda iluminó mi cabeza. Aquí sí que hay una buena idea, me dije. Con su desplante habitual y su pinta europea, ella realizó un análisis de cada una de las personalidades de los integrantes de la oficina. "Somos todos distintos, así que va a resultar difícil encontrar un punto de reunión que nos satisfaga a todos", dijo. ¿Tan difícil es que todos salgamos a alguna parte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OK. El turno de los hombres. Nuestro almanaque, Arnaldo, se excusó de poder sumarse al viaje. Dijo tener problemas de salud. No los había reconocido. No tenía idea que tenía un empleado enfermo. Crisis sicológica aseguró padecer. Mejor escucho al siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pepe, el junior de la oficina, tuvo una idea original. Más que salir de viaje, propuso que el día viernes hiciéramos una fiesta de disfraces en la oficina. Que llevemos bebidas y cosas para comer. Todo el día disfrazados y con absoluta confianza. Todos conversando con todos y de todo. Y de paso, que invitemos a otras áreas de la empresa. Una especie de día feriado de toda la empresa. Suena entretenido, pero la &lt;i&gt;Nacha&lt;/i&gt; insistió con su paseo a Cartagena y como se pusieron a discutir entre ellos, preferí escuchar al Simón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que mi empleado indeterminado no quería ir a la playa. Por lo menos había rechazado la idea de ir a Cartagena. Pero cuando empezó a hablar, me di cuenta que tampoco quería estar en la arena. No quería nada con la costa. ¿Habrá tenido algún drama veraniego?, ¿no le habrá gustado alguna escalopa?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simón comentó que lo mejor era ir al exterior. Que todos viajemos. Dio posibilidades de hacerlo. "Tenemos alianza con Lan Chile, así que los pasajes los podemos conseguir gratis. Y por hoteles, podemos llamar y pedir una especie de franquicia publicitaria en Chile. Así les decimos que queremos conocer su espacio para después promocionarlo acá". Sonaba bien. Tiene cabeza este hombre. Estaba pensando eso cuando, de súbito, escuché España. "Sí, viajemos a España. Ya he contactado algunos hoteles y están dispuestos a hacer lo que les propuse", decía Simón mientras el resto reclamaba porque no podían dejar solos a sus hijos, a sus madres, que les daba miedo volar, que no tenían pasaporte, que aquí, que allá y que esto y que lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras veía como las manos hacían el gesto de rechazo y escuchaba unas discusiones cruzadas, les di a conocer mi idea: "El viernes no viene a trabajar nadie. Tenemos el día libre. El que quiera ir a la playa, que vaya; el que quiera ir a otro país, que vaya. El jueves tendrán un sobre con un dinero para que lo aprovechen ese viernes".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté, abrí la puerta y salí. No escuché ni una palabra más. Me senté en mi escritorio y grité un café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* Para interiorizarse más de los personajes, revisar &lt;i&gt;Historias de escritorio&lt;/i&gt; en este mismo blog.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-113149114822933455?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/113149114822933455/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=113149114822933455&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113149114822933455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/113149114822933455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/11/historias-de-escritorio-ii.html' title='&lt;i&gt;HISTORIAS DE ESCRITORIO II&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112921033227147388</id><published>2005-10-13T06:31:00.000-07:00</published><updated>2005-10-13T06:35:05.686-07:00</updated><title type='text'>¿HASTA EL 2010?</title><content type='html'>¿Por qué nos cuesta tanto? ¿Por qué terminamos viendo con celos cómo otros, un poco más altos y maceteados, tienen éxito? ¿Será realmente que somos malos y tenemos que conformarnos con disputar partidos con Burundi, Nepal, las islas Fiji o algún combinado esquimal para así podernos abrazar y gritar goles?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer (12 de octubre para quienes no me leen seguidamente) ese país que está al medio del planeta Tierra nos demostró que podemos tener muchas cosas buenas, pero que al manejar la pelota ni con la ayuda de San Expedito se podía inflar la malla rival. Y más encima, en el exterior nadie nos ayudó: Colombia ganó y Uruguay también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minuto 90. El de negro levantó los brazos y pitó el fin del partido. Se acabó el sueño, se acabó la ilusión… si es que alguna vez existió. Los de la popular no se cansaban de acordarse de la madre de Olmos, mientras que al otro lado del estadio un puñado de hombres y mujeres vestidos de amarillo y ataviados con banderas, no paraban de saltar y gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran las dos caras de la moneda. Parece una frase cliché, pero es la verdad porque mientras otros se abrazan y salen a las calles a expresar su alegría, nosotros seguimos sumidos en una realidad que parece preocupante. Ni en casa nos hacemos respetar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien alguna vez me dijo que el jugar en el Estadio Nacional, con 60 mil individuos gritando, era como estar en la selva frente a una manada de leones hambrientos. Y yo en más de alguna oportunidad colaboré para generar ese clima hostil (deportivamente hablando). Pero ahora no pasa eso. Todos los rivales vienen y se paran como si estuvieran jugando de local, con amigos del barrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo cambia y nosotros parece que no nos amoldamos a esas variaciones. Mientras sospecho que me saldrá un orzuelo en el ojo y lucho contra ello refregándome los dedos, hago zapping con el control en la mano izquierda. Paso del colorín a Israel, de ahí a Bianchi y termino con la gente del 13 que despacha desde fuera del estadio porque los organizadores del evento no les permitieron tener sus equipos dentro del ex elefante blanco de Ñuñoa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos aseguran que el problema estuvo en la mala gestión, en el mal planteamiento de los partidos, en que se perdieron puntos importantes de local, en que no se jugó a nada. Parecen predicadores, como los del extinto &lt;i&gt;Club 700&lt;/i&gt;. Es la misma historia de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Opto por la televisión por cable y llego al programa de Mauriziano quien, flanqueado por ex entrenadores, ex jugadores, ex ídolos y ex jóvenes, siguen con la misma lesera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya perdimos, quedamos fuera. No nos queda otra que resignarnos a hinchar por otro país. No tenemos más que encariñarnos con algún equipo mundialista que permita proyectar nuestro sueño de estar contentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Argentina?, por ser vecino y por sus chiquillas puede ser. ¿Brasil?, aunque les hagan mal de ojo o vudú ganan, así que más apoyo no creo que necesiten. ¿Algún europeo?, Italia puede ser por el color de su camiseta, Ucrania por la novedad. Los japoneses sólo sirven para hacer televisores, mientras que a los árabes les va bien con el dinero y el petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de eso, como la esperanza es lo último que se pierde, tenemos que juntar plata para empezar a luchar por estar en el Mundial del 2010. Y ahora si que sí. Que vengan los mejores, qué importa, porque para esa eliminatoria seremos buenos, les ganaremos a todos y volveremos a abrazarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sino, hay mundiales cada cuatro años.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112921033227147388?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112921033227147388/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112921033227147388&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112921033227147388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112921033227147388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/10/hasta-el-2010.html' title='&lt;i&gt;¿HASTA EL 2010?&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112870402680927923</id><published>2005-10-07T09:53:00.000-07:00</published><updated>2005-10-07T09:57:18.516-07:00</updated><title type='text'>BUSCANDO LA SONRISA PEP</title><content type='html'>Suena raro, pero cuando uno va al dentista más que el temor a que le apliquen la máquina o interfieran la dentadura, el que se asusta es el bosillo. Los tratamientos son costosos, algo que explicaría que mucha gente le haga el quite a los odontólogos. Pero hay veces en que uno se debe armar de coraje y enfrentar la factura para mejorar los chocleros. Es decir, para tener la sonrisa Pep, más que ver estrellas hay que botar los cocodrilos de los bolsillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me pasó eso. Había optado por bajar la cuota de golosinas diarias para evitar nuevamente una cita con el dentista. Pero en una maldita noche, mi dentadura no soportó más y se movió. Se corrió un diente para ser exactos. Ahora, cuando como lo muerdo. Es desagradable porque, en una de esas, junto con disfrutar del bolo alimenticio puedo saborear la mitad de una pieza dental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tuve que ir. El diagnóstico era el que me imaginaba. &amp;quot;Cagaste, te tengo que sacar las muelas del juicio de abajo. Estás mordiendo cruzado y la encía no da más&amp;quot;, me dijo mi dentista, mientras yo, acostado en esa especie de padre de un &lt;i&gt;bergere&lt;/i&gt;, miraba hacia el techo buscando una calculadora imaginaria para sacar cuentas y evitar pedirle dinero al Banco Mundial para cancelar el tratamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ok. La cifra era aterrizada. Pero el problema vino después. &amp;quot;Cuando te saque las muelas, te voy a poner frenillos&amp;quot;. Bueno, pensé. Había pateado tanto el tema de los frenillos que, meditando profusamente, llegué a la conclusión de que era ahora el momento ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras tres semanas de soportar no comer por un lado de la boca, porque cada muela dejó una herida que sanó luego de 48 horas, vino el día D. Yo escuchaba mientras estaba recostado en el sillón dental, como si fuera una tortura, que el dentista le decía a la asistente &amp;quot;dos extracciones simples, aparato fijo superior e inferior y 24 sesiones&amp;quot;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saqué una cuenta mental, pero cuando vi la real me di cuenta que los 580 puntos que saqué en la Prueba de Aptitud Académica versión Matemáticas estaban merecidos. Sin empacho, el papelito del presupuesto tenía como total 680 mil pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo vi, sentí que mis dientes se mejoraron inmediatamente. Fue como una especie de antídoto, de anestesia, que recayó sobre mi encía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero fue sólo pasajera, porque de vuelta a la casa me di cuenta que debo cancelar esa cantidad para no transformarme en rostro oficial de la campaña &lt;i&gt;Sonrisa de hombre&lt;/i&gt; (hubo, hace tiempo, una campaña del Gobierno destinada a ponerle los dientes a las mujeres. Se llamó &lt;i&gt;Sonrisa de mujer&lt;/i&gt;, por ello bauticé así la supuesta cruzada). Lo positivo es que hay un pago máximo mensual en la consulta de mi dentista de 30 mil pesos. Por dos años, pero no se desembolsa tanto mes a mes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112870402680927923?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112870402680927923/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112870402680927923&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112870402680927923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112870402680927923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/10/buscando-la-sonrisa-pep.html' title='&lt;i&gt;BUSCANDO LA SONRISA PEP&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112549682288612872</id><published>2005-08-31T06:59:00.000-07:00</published><updated>2005-08-31T07:03:20.856-07:00</updated><title type='text'>FRÍO</title><content type='html'>Este frío matador que se deja caer por estos días en Santiago, me recuerda la infancia. La infancia y los primeros años de colegio. Esa época donde las máximas preocupaciones que existían en la cabeza era jugar y qué maldad realizar. Y el invierno era una de las estaciones adecuadas para concretar algún pecado inocente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada despertar de un día de lluvia estaba acompañado con un lagañoso &lt;i&gt;¿me podré quedar en cama?&lt;/i&gt;. En mi caso, la complicidad materna posibilitaba concretar esas regalías. Sobre todo algún día de la semana donde el ausentarse de las salas de clases no influía en el promedio final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lunes o los viernes –dependiendo del curso- eran los indicados para ello. No sé porqué, pero siempre esos días eran los elegidos por el consejo de profesores para insertar los ramos más aburridos y llenadores de espacio que jamás había visto. Consejo de Curso, Religión, Artes Manuales, Educación Física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras luchaba con mis sábanas para poder egresar de ellas con algo de ánimo, mi memoria graficaba el horario. Y claro, resaltaban esas "grandes" cátedras. &lt;i&gt;¿No pierde nada importante, hijo?&lt;/i&gt;. Esa interrogante emitida por mi madre era que la cimarra hogareña ya era algo concreto. &lt;i&gt;No, nada. El miércoles tengo prueba&lt;/i&gt;. Es que era invierno, y el frío no ayudaba a dejar las sábanas... y nadie repite por Religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, si la cosa se veía complicada y contundente en términos de clases, lo mejor era "aperrar". Para evitar un cambio brusco de temperatura, y luego de la despertadora ducha, en vez de utilizar los calzoncillos mi cuerpo era &lt;i&gt;habitué&lt;/i&gt; del mismo implemento, pero largo. Pero en caso de que no estuvieran a mano, bienvenido era el pijama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso tenía su ciencia. Una vez que me levantaba, guardaba una de esas prendas entre las frazadas. Altura media de la cama, donde uno sabe que el calor no se va tan rápidamente. Era una verdadera obra de ingeniería encontrar el punto G, pero con el paso de los días uno le tomaba el pulso. Luego de la ducha y el posterior secado de las “presas”, tomaba la prenda en cuestión y, por arte de magia, mi cuerpo adquiría una tonalidad calórica que ni la mejor de las estufas me la podía proporcionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El invierno también era caldo de cultivo de esas onces dignas de la mejor casa de campo. Té, café, leche, pan tostado, mantequilla y/o margarina, galletas, mermelada, miel, queso, jamón y la paila de huevos revueltos ahí, en el centro de la mesa. Todos la respetaban hasta que el tazón con el  líquido elegido por cualquier comensal estuviera a medio llenar. Ahí, las cucharas con alimento iban y venían. &lt;i&gt;Voy a hacer más huevos&lt;/i&gt;, decía mi mamá cuando alguien empujaba la paila con tanto ahínco que casi terminaba por romperse los dedos. &lt;i&gt;Con más huevos, eso sí&lt;/i&gt;, se apuraba mi padre porque sabía que sus dos hijos no permitirían que la renovada paila durara mucho en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sazonábamos la escena con la tele enfrente a nosotros y el selector (en ese tiempo, la moda era hacer girar una gran perilla ubicada en la parte superior derecha del televisor) estaba fijo en el Canal 7: &lt;i&gt;Los Titanes del Ring&lt;/i&gt; déle que suene en la pantalla y nosotros, prácticamente por inercia, llevábamos los alimentos a la boca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112549682288612872?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112549682288612872/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112549682288612872&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112549682288612872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112549682288612872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/08/fro.html' title='&lt;i&gt;FRÍO&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112532507872818674</id><published>2005-08-29T07:16:00.000-07:00</published><updated>2005-08-29T10:19:26.203-07:00</updated><title type='text'>IDEAL</title><content type='html'>Leía afanosamente un artículo sobre la actualidad bélica en Irak, la tierra donde el fanatismo religioso se mimetiza con las bombas y ataques terroristas. Necesidad de amedrentar a los invasores, le llaman allá. A nadie le gusta que se metan en su casa y hagan lo que quieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en ese raciocinio cuando, de la nada, mis pupilas olfativas rescataron un agradable aroma. Fue como un &lt;i&gt;Halls&lt;/i&gt;, una verdadera bofetada glamorosa que olvidó el humeante olor del café que posaba sobre la mesa en la que me encontraba. Fue como una hipnosis. Quedé atónito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al voltear mi humanidad para saber de qué diablos se trataba tan amena situación, una morena de pelo ondulado hasta un poco más debajo de los hombros caminaba cadenciosamente por plena Galería Crillón, como un verdadero tifón tropical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La veía acercarse y con ello podía ver de mejor manera sus ojos verdes, su piel trigueña y su cara redonda. Su caminar provocaba que me enterrara cada vez más en la silla en la cual me encontraba. Vestía un traje corto, bastante osado para el tiempo invernal que por esos días azotaba a la metrópoli. Pero parecía no importarle. Avanzaba impávida por el lugar sin que el frío le provocara erosión en su piel. Avanzó, dejando una estela de aroma a su paso. Fue como un abducción, porque la invisible sensación me levantó de mi aposento y me hizo seguir tras la fémina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin siquiera yo lo pensara, ella se detuvo. Una suave ráfaga permitió que su ensortijado pelo flameara. Sus dedos abrazaron mis nudillos. Yo sentí un escalofrío subiendo por mi espina dorsal y un leve nudo en el estómago. Estaba nervioso. Más de lo acostumbrado. Nadie se espera que una mujer, de la nada y sin dinero de por medio, incite al pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Súbitamente la galería, que diariamente recibe a miles de personas, quedó en silencio y desierta. Fue como un efecto mágico: ella apareció y el resto de los mortales se desvanecieron. Con ese telón de fondo, acercó sus labios contra los míos. No estaban pintados ni tenían ningún aditivo industrial, pero presentaban un aroma agradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto se hizo más patente cuando los sentí... justo cuando el maldito despertador marcaba las 6:30, la hora de levantarse para iniciar un nuevo día laboral.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112532507872818674?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112532507872818674/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112532507872818674&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112532507872818674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112532507872818674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/08/ideal.html' title='&lt;i&gt;IDEAL&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112242052815261527</id><published>2005-07-26T16:27:00.000-07:00</published><updated>2005-07-26T19:48:15.500-07:00</updated><title type='text'>ÁNIMO</title><content type='html'>Bien lo dijeron por ahí, el estado de ánimo puede ser análogo a un elemento ajeno a nuestro organismo. No se trata de abanderarse con algo específico ni pensar que, porque uno es un fortachón musculoso, es sinónimo de la más grande retroexcavadora digna del mejor pique de Chuquicamata. Va más allá. Es un juego con las sensaciones, con la percepción, con la intimidad. Se trata de una sensibilidad que sólo se descubre en el momento mismo, ese justo instante en que el clímax se deja caer sobre uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo trabajó y lo puso en el tapete Fuguet en una de sus crónicas emitidas por la revista viajera del decano del periodismo nacional. Y es un ejemplo válido: la música es a la situación que uno vive, como Pitágoras es a su desagradable teorema escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo está nublado. Amenaza de lluvia, dice la buenamoza presentadora de un microespacio acerca del tiempo. Me asomo por la ventana y, al correr las cortinas, observo cómo la condensación se ha apoderado de los vidrios. El calor de mi hogar se adhiere a las ventanas. Cae una gota. Se limpia un pequeño y zigzagueante camino. Suena fuerte Björk. Melodías dramáticas, tristonas. Afuera llueve. Mejor cambio a Mogwai. Más dramatismo, más intensidad en el desgarro sonoro. Y también emocional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a correr la cortina. Una mujer camina desesperada. No lleva paraguas, ni siquiera algún impermeable que le permita capear el trabajo de San Pedro. Coldplay acompaña su andar. En eso suena la tetera. El agua ya hirvió y el tazón con café en polvo ya sabe que poco durará en ese estado. Travis y Brokeback quedan en el aire hogareño, sazonando la habitación de la misma forma que lo hace una chimenea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el pasillo, ya con la palma de mi mano sirviendo de bandeja para el tazón sin oreja, la lluvia parece amainar. Momento indicado para retorcerse de piedad con Congelador. No, mejor Cocteau Twins. ¿O The Cure con su &lt;i&gt;Desintegration&lt;/i&gt;? Da lo mismo, tengo que dejar en el escritorio el café. Llaman por teléfono. Al otro lado, la voz entrecortada por el nudo en la garganta de una amiga. Acaba de terminar con su pololo. Me muevo para tomar a Groove Armada. Me dice que la golpeó su ahora ex. Magnetic Fields es ideal. Del otro lado del auricular escucho Spiritualized. Se acaba la conversación. Entre sollozos termina de correr Tortoise.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras pienso recostado, el tintineante sonido del timbre me saca de mi estado. Me anuncian una fiesta. Servirá para pasar la noche. Ahora sí, los &lt;i&gt;beats&lt;/i&gt; de Groove Armada, Daft Punk no para de sonar, Stereolab y su &lt;i&gt;Emperor tomato ketchup&lt;/i&gt;, Basement Jaxx. No me canso de la alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lluvia ya dejó de trabajar. Sólo la calle húmeda y el olor a tierra mojada son los recuerdos que quedan del paso del vendaval invernal. Como si estuviera con Alicia en el país de sus maravillas, la calle pareciera abrirse y los frondosos árboles dan la impresión de haberse coludido para entregar una amena decoración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dimitri from Paris no se cansa de pulular por mi oído, tal como un zancudo circulando alrededor de una depilada pierna femenina. Hed Kandi es el elegido. No, sus carátulas me recuerdan a la innombrable (una gran amiga le puso así), pero es inevitable: el rubio dibujo con su colorado bikini y el oleaje marino está eternamente ahí, forma parte de la utilería de mi pieza. Es linda la innombrable. Es deseable. Pero está lejos. Mala experiencia, pero en el momento fue agradable a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué importa. Ya es pasado. Que suene Hed Kandi. Pero ya se la ganó Cassius y Orbital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro de la mañana. Destrozos, violencia. Botellas iban, botellas venían. El color de la sangre se confundía con la mejor cepa caída en el parquet. La fiesta terminó por ser un fiasco. Veo una tole tole. Gateando por los golpes sale un conocido. Tiene un corte en la frente, como el &amp;quot;Cóndor&amp;quot; Rojas. ¡Paren la música!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camino a medias con él. Lo cargo en mi hombro. Entre el olor a trago y el vapor que sale de su sangre caliente, se crea una atmósfera extraña. Desagradable por momentos. Nunca había visto la sangre bullir. Era como una chimenea, la misma que aún tenía cenizas rojas mientras sonaba Iron Maiden. Cuando lograba recopilar más antecedentes acerca de la golpiza no me quedó otra que aflorar con Metallica. Nadie detenía mi rabia. Rammstein la terminaba por hacer más patente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peral Jam, Tomahawk. Pongo Sonic Youth y Pixies. Mejor Weezer me dicen. Ya pasó el dolor. Mañana será un mejor día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112242052815261527?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112242052815261527/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112242052815261527&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112242052815261527'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112242052815261527'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/07/nimo.html' title='&lt;i&gt;ÁNIMO&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112173101018291794</id><published>2005-07-18T16:55:00.000-07:00</published><updated>2005-07-18T17:02:07.093-07:00</updated><title type='text'>AHUMADA</title><content type='html'>Se me hizo eterno el cruzar Ahumada desde la Alameda hasta Compañía. Antes, ese tramo lo completaba en pocos minutos. Quince con caminar fluido, 20 con interrupciones realizadas por la luz roja del semáforo. Pero esa vez sentí que avanzaba poco. Y es raro porque veía que las personas que caminaban en sentido contrario a mí, pasaban rápido. Lo mismo los edificios. Sé que están fijos, plantados al gris cemento, pero esa vez percibí que tenían movimiento y que, mientras yo avanzaba hacia el norte, ellos hacían lo propio hacia el sur. Mi andar rápido quedaba graficado con la fuerza con que el aire golpeaba mis mejillas. Estaban rojas de recibir esa violencia fría e invernal. Me sentía excitado. Podía oler mi humedad que era expelida por mis poros. Quizás la percibía más fuerte porque iba con un grueso abrigo, y el avance rápido al que sometía a mis piernas posibilitaba que el calor se condensara en mi interior. Además, llevaba mis brazos cruzados. No quería perder nada. Me costó mucho obtenerlo y no quería que se cayera así como así. Estaba tan concentrado en eso, que tropecé por culpa de uno de los malditos y enanos monolitos erigidos durante la remodelación del paseo peatonal. No recuerdo nada más. Sólo sentí un calor en mi cara. Lentamente, mi rostro se iba tapando de sangre y, a medida que geométricamente mi cara comenzaba a tornarse colorada, cada vez me daba más calor. Luego me obnubilé. Desperté sentado en una fría y oscura  sala. No llevaba mi chaquetón ni mucho menos las cosas que tanto apreciaba. No sabía qué hora era. Había perdido mi reloj. Nunca supe cuánto me demoré ni en caminar por Ahumada ni cuánto tiempo estuve inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor, ¿me da mi reloj por favor? -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recibía respuesta de ese tipo que portaba un chaquetón que resultó ser mi envidia. Se acercó a mí, pensé que me podría explicar lo que sucedía. Sacó un manojo de llaves y cerró un portón en mis narices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y mi derecho a una llamada telefónica? -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez silencio sepulcral. Lo único que escuché fue el click que hizo la llave al girar la chapa. Y el cañonazo de las doce, el que me permitió entender que habían pasado tres horas desde que robé unos chocolates para mi desayuno desde la &lt;i&gt;Tip Top&lt;/i&gt; de la Alameda con Ahumada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112173101018291794?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112173101018291794/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112173101018291794&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112173101018291794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112173101018291794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/07/ahumada.html' title='&lt;i&gt;AHUMADA&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112109630993291467</id><published>2005-07-11T08:37:00.000-07:00</published><updated>2005-08-11T18:08:13.680-07:00</updated><title type='text'>HISTORIAS DE ESCRITORIO</title><content type='html'>En la oficina somos pocos. Siete, según me reprende el acta laboral que está sobre mi escritorio. Tres mujeres, tres machos y un indeterminado. Nosotros formamos el área de recursos humanos de la empresa. Pasemos lista. A ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las chiquillas, la primera que está en el documento es la &lt;i&gt;Nacha&lt;/i&gt;. Se llama María Ignacia Labarca, pero acá le decimos la &lt;i&gt;Nacha&lt;/i&gt;. Tiene el puro nombre ABC1, porque de caracho es más bien cercana al proletariado que al liderazgo empresarial. Figura en el acta como recepcionista, pero &amp;quot;debido a necesidades de la empresa&amp;quot; su trabajo ha decantado a secretaria, encargarse de las llaves de la oficina y preparar el café. Le pone empeño a la cosa, pero le cuesta. Es lenta, se demora un mundo en contactar a los altos mandos de la empresa y padece de halitosis. Pero no la pueden echar. No tiene santos en la corte, pasa que tiene tres hijos y, según rumores extraídos del baño de féminas, viene un cuarto en camino. Lo peor (¿o lo mejor?) es que todos son de distinto padre. La otra vez se me tiró al dulce. Pero no, evité comer la manzana de Eva. Es muy cochina la mina. Quizás cuantas aldeas de pitufos tenga ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Fabiana también trabaja con nosotros. Ella corta el queque con lo de la plata. Ve las asignaciones, la caja chica, saca el porcentaje de los bonos que recibimos. Todo eso. Es contadora. Es cagada eso sí. No suelta ni diez pesos más del presupuesto que le asignaron. Por eso se lleva los aplausos. Transa hasta la propina del garzón que dejamos cada mes que salimos a comer todos juntos. Como que lo egoísta también lo trasunta a su vestimenta. Para el verano, con 30 grados, ella anda con pantalones. A lo más, cuando hace calor se pone zapatos que muestran los dedos. Como mucho. Pero lo malo es que se pinta las uñas de los pies. Y de color rojo más encima. Lo otro que tiene es que sufre de un acné intenso. Todo el año tiene verdaderos volcanes en sus mejillas. En realidad, la derecha la tiene más dañada, justo la que recibe los saludos de todos. Y su cajón parece una verdadera botica de la dermatología. Tiene muchas cremas y lociones, algunas alemanas, otras gringas. Las que se le acaban más rápido son las chilenas, las mismas que curiosamente son las más baratas. Y las tiene en la oficina porque su tratamiento indica que debe embetunarse la cara con una cada tres horas, con otra cada dos horas, tiene que tomarse una pastilla después de cada comida. En fin. Yo no entro al baño de mujeres (cuando no hay mujeres en la oficina, entro porque me queda más cerca de mi escritorio. Así gano tiempo), pero las chiquillas cuentan que instalaron una despensa especial para que la Fabiana pusiera sus cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora viene lo mejor de mi santo lugar laboral. La Hernanda. Lejos la mina más linda de la oficina. No de la oficina, de la empresa. Es preciosa. Espectacular. Además, tiene un estilo único. Se llama Hernanda Aguirre, es sicóloga, hace pruebas a todos los funcionarios y ya lleva dos años trabajando con nosotros. Es morena, crespa y de ojos de un azul tan intenso que es capaz de iluminar Santiago si se corta la luz. Le he intentado hacer el empeño, pero no suelta el mono ni aunque fuera Brad Pitt. Es muy religiosa la lola. Siempre le pende de su cuello una cruz y una imagen divina. No sale los domingos en las mañanas porque le dedica ese tiempo al de arriba. Vive con su mamá, porque su padre falleció cuando la Hernanda tenía tres años. La señora nunca quiso engancharse con otra persona. En fin, decisiones personales. La Hernanda cree que va camino a ser solterona. No quiere dejar sola a la mamá. Está enferma la veterana. Tiene 73 años y sufre del corazón. Se ve más vieja eso sí. Lo único claro es que en cualquier momento la cuchara le termina de latir. Pero va a dejar en la Tierra a un buen elemento. Está potable su hija. Usa lentes, lo que le da un caché extra a su ya esculpida figura. La otra vez hicimos un paseo a la costa. Era verano. Enero creo. Y las chiquillas, como buenas mujeres amantes del narcisismo, tomaron sol a punta de bikinis. Y la Hernanda fue la que nos hizo babear a todos los machos. Ni les cuento las nalgas que se gasta. Únicas. Ni las bailarinas del &lt;i&gt;Passapoga&lt;/i&gt; están equipadas con tamaña carrocería. Perfecta la chiquilla. ¿Defectos? Tiene la manía de echarse desodorante en horas de oficina. Y cree que nadie la ve. ¿Matapasiones? Para nada, me olvido de ese detalle cuando la veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El turno ahora es para los hombres de este DFL-2 de 32 metros cuadrados. Según dice el listado de trabajadores de la oficina, el primero por orden del abecedario es el Arnaldo Fernández. Está encargado de almacenar datos, información de lo que entra y sale de la oficina. Fome su pega, pero alguien tiene que hacer eso. Al final de cada mes, la empresa nos exige un informe detallado de todo eso. Y Arnaldo siempre lo hace. Ahora, si uno lo viera creería que es un viejo decrépito que está a punto de jubilar. Nadie sabe porqué se le vinieron los años encima. Tiene 37 pero representa 55. En su escritorio no puede faltar la cajita de Té Supremo. La azul de 50 bolsitas. Le dura dos días. ¿Recuerdan a Brain, de &lt;i&gt;Rescate internacional&lt;/i&gt;? Bueno, su cara es así. Y agréguenle dientes amarillos por el accionar del cigarro. Nunca sale. Su vida transcurre entre el trabajo y su casa. Quizás no va a ninguna parte porque vive al otro lado de Santiago, en Puente Alto. Hora y media de ida y hora y media de vuelta. Gasta tres horas del día en viaje en micro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro que también está acá es el Pepe. Es el junior de la oficina. Siempre corre de allá para acá. Siempre está ahí cuando se necesita algo. Si trabajara en televisión sería un muy buen productor porque si alguien necesita un elefante rosado, él lo consigue. No sé cómo lo hace, pero llega con el petitorio. Es chico. No mide más de 1,60. No tiene ninguna enfermedad, pero es chico. Le decimos &lt;i&gt;Pepe pitufo&lt;/i&gt; en vez de &lt;i&gt;Papá pitufo&lt;/i&gt;. Es un juego de palabras. Nos encanta hacerlo. El Pepe es casado hace tres años. Invitó a toda la oficina a su fiesta. Estuvo entretenida. Harta cumbia, métale jote y fanschop. Aún no tiene hijos. Dice que quiere tener un mejor sueldo para no pasar zozobras. Entendible. El Pepe se toma muy a la ligera la hora de almuerzo. Según contrato, nosotros tenemos 45 minutos de almuerzo, o colación como sale en el documento, pero él no tiene empacho en tardarse una hora. Y más incluso. Recuerdo que una vez vino el gerente general de la empresa a responder unas dudas que teníamos sobre el funcionamiento de nuestra área. La idea era que estuviéramos todos después de almuerzo. Él nos conoce. Sabe nuestros nombres y lo que hacemos. Tiene buena memoria el gerente. Y cuando llegó, por el primero que preguntó fue por el Pepe. Y no estaba. Pasaron 30 minutos y ahí llegó el perla. Se salvó eso sí, pero estaba preocupado. Pensaba que le iban a cercenar el contrato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio dije que en mi oficina también había un indeterminado. Pasa que hay un colita en la oficina. Pero no hay problemas, si hace su trabajo bien y cumple con las exigencias. Se llama Simón, tiene 27 años y ayuda a la Fabiana. También es contador. De hecho, fueron compañeros. Cumple con los parámetros monetarios que su colega, así que esa descripción la obviaremos. El Simón reconoció con hidalguía su condición un día que se curó demasiado. Estábamos cenando en un restaurant de Bellavista y pidió y pidió tragos sin preocuparse de su organismo. Se emborrachó y ahí soltó el rosario. Al principio no le creímos, pero la Fabiana –que en el instituto había guardado el secreto como un rottweiler- confirmó el amor por el color rosado de nuestro compañero. En fin, el poto es de él. No sé si sepa algo de moda, pero sí tengo claro que sabe combinar colores. A veces llega con chaqueta y pantalón negro, y la corbata es rojo profundo. Es el único que usa corbata. Ninguno de los demás hombres la usamos. Dice que no pololea, pero la otra vez me pareció divisarlo en el Parque Forestal con un tipo que se había hecho visos. A lo mejor andará con él. Se estarán conociendo. No sé. Tampoco me meto en su vida privada, si sólo somos compañeros de trabajo. Eso sí, tengo cuidado en emitir algún chiste sobre la comunidad que él representa. Recuerdo que el día en que España aprobó los matrimonios homosexuales, él pegó un grito y se puso a llorar. Nadie sabía qué le pasaba, y de repente vimos el monitor de su computador donde tenía abierto Internet y la noticia principal era ésa. Lloraba de emoción. Parece que está juntando plata para viajar a la madre patria a contraer el sagrado vínculo. Me pidió un aumento de sueldo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que qué hago yo. Soy el jefe de ellos, soy el gerente de recursos humanos y mi papá es el gerente general.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112109630993291467?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112109630993291467/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112109630993291467&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112109630993291467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112109630993291467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/07/historias-de-escritorio.html' title='&lt;i&gt;HISTORIAS DE ESCRITORIO&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112060526821047405</id><published>2005-07-05T16:11:00.000-07:00</published><updated>2005-07-05T16:14:28.213-07:00</updated><title type='text'>SUERTE CABROS</title><content type='html'>Es difícil desprenderse de las personas que uno estima. A las que uno quiere, mejor dicho. Sí, porque cuando uno se siente cercano a alguien, de un modo u otro llega a querer a esa persona. Lo mejor es cuando se declaran esos sentimientos. Declararlos en el sentido de amistad, que no se mal interprete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil desprenderse de las personas que uno quiere. Sobre todo cuando viajan, literalmente, al otro lado del mundo. Sí, obviamente van a decir que se van a cuidar, que tienen todo premeditadamente pensado y elaborado, que se trata del futuro de ellos. Pero igual se hace un nudo en el estómago. Una sensación de preocupación y de pena por verlos partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil desprenderse de las personas que uno quiere. Tienen fecha de retorno, pero igual se les echa de menos. No sé, el sólo hecho de no verlos ya provoca una sensación de vacío. Para qué decir la ausencia que se siente cuando uno desea conversar. Da lo mismo cuál sea el tema de conversación. Hay veces en que uno, aunque el tópico a platicar sea el color del ciempiés que alguien vio en un jardín de alguna calle, necesita conversar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil desprenderse de las personas que uno quiere. Y, aunque no haya podido soltar una miserable lágrima, sí sentí la partida. Me cuesta llorar. No sé. No se trata por no demostrar inseguridad o hacerme el valiente. No tengo ningún empacho en llorar si la ocasión lo amerita. Pero me cuesta. Y a la hora del adiós, no pudo llorar. Eso no quiere decir nada, sólo es un comportamiento que tiene mi maldito organismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil desprenderse de las personas que uno quiere. Pero la decisión ya está tomada. Suerte cabros, see you later!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112060526821047405?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112060526821047405/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112060526821047405&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112060526821047405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112060526821047405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/07/suerte-cabros.html' title='&lt;i&gt;SUERTE CABROS&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112000232764257930</id><published>2005-06-28T16:43:00.000-07:00</published><updated>2005-06-28T16:45:27.650-07:00</updated><title type='text'>APUESTA INFANTIL</title><content type='html'>- ¡Dale Moñito!, apúrate que vamos a llegar tarde -.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La invitación venía de un amigo mío, con el que diariamente jugábamos a todo lo que pudieran realizar dos niños menores de diez años. A las escondidas, a la pelota, al monito mayor... incluso a tocar el timbre y salir corriendo. Pero ese día era especial, muy especial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¿Y cómo nos vamos a ir al Hipódromo?. No tengo plata ni para comprarme un chicle – pregunté a Pancho, mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Nos vamos caminando, si de aquí a Plaza Chacabuco no nos demoramos más de veinte minutos – me respondió, aunque sus palabras me daban la impresión de ser una orden más que una proposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Le hice caso, no me quedaba otra. Caminamos por la calle Independencia aguantando un calor de los mil demonios. A la altura de Nueva de Matte contamos las pocas monedas que teníamos, aunque en realidad fue él el que sacó un puñado de brillantes metales de diez y cincuenta pesos. Me indicó un negocio que estaba en toda la esquina, al lado del centro de pago de Emos. Me pasó las monedas y me dijo que comparara una bebida chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Vamos a tomar la mitad cada uno, y de ahí nos vamos rápido al Hipódromo – me dijo en tono amenazante. Debo reconocer que de vez en cuando le tenía miedo a Pancho. Lo que pasa es que él tenía diez años, y yo con sólo ocho vivía un mundo mucho más inmaduro y dependiente de mi madre. Pancho era liberal y por tal motivo conocía muchas más cosas que yo, lo que alimentaba su madurez y que, desde el punto de vista sicológico, resultaba ser demasiada para su edad. Por esa razón yo le temía, aunque ahora que lo pienso era más que nada respeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Salí y de inmediato nos tomamos la Coca Cola que compré.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;   - Apúrate que se nos va a hacer tarde - me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No nos demoramos más de dos minutos en acabar la pequeña botella de bebida. El calor nos consumía rápidamente, así que decidimos seguir nuestra ruta por calles que tuvieran un poco más de sombra. Así caminamos por Los Nidos para salir a Vivaceta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la calle Hipódromo Chile sentimos el inconfundible olor a clásico equino. Gente que iba y venía, y hombres que se dateaban el mejor caballo eran la prueba tangible de todo el ambiente que encubre a una jornada de carreras de la hípica chilena. Más allá, los infaltables negociantes que con sus confites y gangas alimenticias alegraban aún más la jornada deportiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Ven, no te quedes mirando leseras - me gritó Pancho. Lo que pasa es que yo había recogido un programa de carreras que había arrojado un enfadado apostador que se retiraba muy ofuscado. Saludó hasta la parentela más lejana del caballo ese caballero delgado que, en un dos por tres, se perdió entre la multitud masticando su rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Mira, párate por acá... esto es mejor que ver a esos gallos que salen fumando del Hipódromo - me dijo tomando fuertemente de mi brazo. Con esa vehemencia me llevó hasta la calle Las Enredaderas, donde me señaló unas pesebreras que todavía existen. Como yo desconocía eso, le pregunté de que se trataba todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Ah!, ¿cómo preguntas esas cosas? - me retó. Quizás fue una forma de demostrarme cariño, porque a pesar de que se había molestado con mi inquietud me respondió sin mayores complejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Una pesebrera es donde viven los caballos, los reyes de las pistas – me explicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y ese día los caballos pasaban a ser más reyes que nunca, porque se corría el clásico St. Leger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Por si no lo sabes, este clásico es una de las pruebas más importantes de la hípica nacional. Es algo así como un mundial de fútbol, para que entiendas... como a ti te gusta tanto ese deporte - me dijo en tono sarcástico. – El St. Leger forma parte de la Triple Corona chilena, evento que se completa con los clásicos El Ensayo que se corre en el Club Hípico, y el Derby que se corre en el Valparaíso Sporting Club - continuó Pancho, mientras yo lo miraba anonadado al darme cuenta todo el conocimiento que tenía sobre este deporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Preciosa... mírala Moñito!!! - me dijo indicándome a una yegua que salía de su pesebrera – Esa es La Ganadora, la gran favorita para la carrera de hoy - agregó mi amigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El animal caminaba con paso firme, como si supiera que la carrera ya era suya. Era un caballo café que en la cabeza tenía una mancha blanca. Su cuerpo terminaba con una larga cola y sus patas eran tan estilizadas que cuando caminaba parecía una verdadera bailarina de ballet. Los vecinos del Hipódromo que salieron a ver los caballos en competencia, aplaudieron a la yegua que lentamente entraba al recinto ecuestre. Mientras, los micreros que a diario circulan por el lugar con sus monstruosas máquinas se olvidaron de la luz verde que les daba el semáforo y también se dieron el tiempo para contemplar al animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tras ella se sucedieron otros caballos igual de hermosos como La Ganadora. Pancho me los nombraba con un conocimiento tan grande que en ese instante entendí por qué nunca memorizó los nombres de los Presidentes de Chile que continuamente le preguntaban en las pruebas de Historia del colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Mira a Capitán Estrella como se apropia de la calle... Mister Loop que hoy corre con su número favorito, el 7... y Francesca, que bella yegua esa - gritaba Pancho con una excitación que emanaba por los poros de su exaltado cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¿A cual le va apostar tu tío? – le pregunté yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¡Mi tío!... se me había olvidado – gritó. – Acompáñame a buscarlo adentro -. Con esa habilidad propia de dos niños, corrimos entre la multitud y entramos al Hipódromo Chile. Íbamos raudos a la zona de apuestas cuando, de la nada, un señor con uniforme azul y una grande y luminosa piocha nos detiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¿Dónde van los pelafustanes? – preguntó ese caballero, que después supe que era un guardia del recinto. – No saben que no se puede entrar aquí, que esto es para mayores -, agregó con un notorio aumento de voz y mirándonos a los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Estamos buscando a nuestro papá – mintió Pancho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - No, no pueden entrar... ¡Váyanse! – nos gritó. Tratamos de entrar igual, intentando escapar de las garras de ese guardia que, desgraciadamente, se había interpuesto en nuestro camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¿Qué les acabo de decir?. ¡¡¡Fuera de aquí ahora!!!, antes que llame a los Carabineros – nos amenazó tomándonos fuertemente de los brazos. Justo cuando hacía esa macabra acción, sentimos la orden de partida de la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Por favor... le dijimos a nuestro padre que íbamos a comprar una bebida y volvíamos altiro – le rogué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - No vi a nadie entrar con niños, y ustedes no traen ninguna bebida... están mintiendo. ¡Váyanse! – nos volvió a gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pancho y yo nos miramos con mucha pena. Segundos después escuchamos los chasquidos de los dedos de los apostadores y los gritos desesperados que sirven para empujar a los caballos hacia la meta. Milésimas más tarde, el locutor del recinto gritaba a los cuatro puntos cardinales que La Ganadora había llegado primera en el Gran Clásico St. Leger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pancho se le escapó una lágrima. Rápidamente se la secó, pero no pudo contener el resto. Lo abracé porque entendí su dolor... me había dicho toda la semana que asistiríamos a la carrera más importante del Hipódromo Chile y me había prometido que la veríamos en vivo y en directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Te fallé... – me dijo sollozando. &lt;br /&gt;   - No te preocupes, intentamos entrar pero no pudimos – no tenía otras palabras para consolarlo. – Mira, ahí viene tu tío – le dije señalándole a un hombre bajo que caminaba hacia nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pancho se secó las lágrimas velozmente. Se acercó a su tío y le preguntó por la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Ufff... muy apretada, sobre todo en los últimos 200 metros - ese fue el breve análisis de don Timoteo, un eximio apostador que acompaña al deporte de los caballos desde la década de los 40.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Te dije que le apostaras a La Ganadora... ¿lo hiciste? – preguntó Pancho tratando de buscar una alegría a su ya desgraciado día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Eh... – don Timoteo miró hacia el cielo. - Debí hacerte caso, Panchito... parece que tú sabes mucho más de caballos que yo – fue la respuesta del tío de Pancho, quien abrazó llorando a su sobrino mientras se excusaba por no haberle hecho caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112000232764257930?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112000232764257930/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112000232764257930&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112000232764257930'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112000232764257930'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/06/apuesta-infantil.html' title='&lt;i&gt;APUESTA INFANTIL&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-111965687613885078</id><published>2005-06-24T16:46:00.000-07:00</published><updated>2005-06-24T16:47:56.143-07:00</updated><title type='text'>OSCURIDAD DESESPERANTE</title><content type='html'>Estaba todo oscuro, como si Marcelo se encontrara en un subterráneo sin ninguna posibilidad de encender ni siquiera un miserable fósforo. Se lo buscaba en los bolsillos del pantalón, en los de la camisa, en la mochila. A tientas se acercaba a la muralla, como si con esa actitud se ubicara un poco más en la pequeña sala. Igual estaba desesperado. Por momentos se le vino a la cabeza una de las tantas películas de terror que con frecuencia veía a escondidas de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya veía que, a lo lejos, se abría una puerta y que tras ella se asomaba la silueta de Freddy Kruguer, o de Jason con su inseparable amigo el machete. Lentamente sintió que su corazón apuraba el tranco de sus latidos. En más de alguna oportunidad sintió que el pecho comenzaba a agrietársele y de él salía su corazón bañado en sangre. Estaba desesperado. No sabía si pararse y comenzar a buscar con las yemas de los dedos alguna puerta o alguna señal que indicara una salida, o quedarse sentado esperando ansiosamente una mano amiga y fraterna que lo guiara hacia la luz del sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, un olor fuerte impregnó la sala. Marcelo no sabía de donde venía, ni qué significaba. Se asustó. Pensó que era un gas mortal o algo que lo hiciera sufrir más de lo que ya estaba sufriendo. Era demasiado ya... Desesperadamente, Marcelo cerró los ojos y se sentó en una de las cuatro esquinas de la sala. Ahí estaba decidido a permanecer por horas y horas rezando e implorando por algún milagro. Se acordó de una clase en el colegio, en donde el profesor les decía a él y a sus compañeros que en un lugar cerrado lo mejor que se podía hacer era dormir porque así el organismo humano está en completo relajo y utiliza la menor cantidad de oxígeno que existe en la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso hizo... o intentó hacer, porque el miedo se hacía presente a cada rato. Al cerrar los ojos, lo primero que se le vino a la mente fueron unas figuras geométricas de distinto color. Entre ellas destacaba una de color rojo, que se entremezclaba con un rectángulo que a cada rato le aparecía en su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí, su miedo lo llevó a imaginar que sobrevolaba el mundo con total libertad. Una envidia demasiado mazoquista por lo que estaba viviendo en aquel entonces. Estaba en eso, soñando que el viaje insospechado lo realizaba atravesando frondosas y grandes nubes blancas que servían de fiel compañero a un cielo totalmente azulado y limpio, cuando una mano inesperada le tocó el hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente abrió los ojos, pero debido a la oscuridad reinante nada pudo ver. Quiso hablar, pero sus labios inesperadamente se cerraron como si una aguja los hubiese cocido tal como se hace con los sacos de maíz. Esa mano inesperada y desconocida le recomendó cerrar los ojos. “Y qué saco, sino veo nada”, pensó Marcelo, pero su decisión de mantenerlos abiertos se vio totalmente contrariada ante la extraña sensación de sueño que sintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba en trance, cuando la mano extraña lo guió hasta un callejón que Marcelo nunca encontró mientras examinó a tientas la pieza. Sintió como una manta le rozó su cara. Sonidos relajantes se apoderaron de sus oídos, y el olor que alguna vez rechazó comenzó a tentarlo más y más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Toca con cuidado -, le dijo la mano mientras lo llevaba hasta una especie de maqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcelo hizo caso, aunque su cabeza decía lo contrario. Hizo un camino largo, examinando cada uno de los lugares que el encatrado mostraba. Por arriba, por abajo, entrando en un hoyo, tocando unas pieles similares a las de un animal disecado... Marcelo recorrió cada uno de los lugares que imaginó que existieran. Se acordó de su infancia y de los trabajos que hacía con cajas de zapatos y papeles lustres. Se sonreía, y cuando estaba en lo mejor de sus recuerdos, la mano lo guió hacia otro lugar, una especie de segunda estación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tubo con arena y con varios objetos en su interior. Ahí se acordó de la playa y de los veraneos con su familia cuando él apenas tenía siete años. Otra vez estaba en lo mejor de los recuerdos cuando la misma mano lo guió hacia una mesa y le dio a probar dos líquidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le dieron ganas de decirle que lo dejara tranquilo, que lo dejara disfrutar de las estaciones. Pero cuando lo quiso hacer su boca se clausuró una vez más. Dos vasos le dio a probar. El primero con un sabor que nunca supo qué era, el segundo con algo de canela bastante amarga. Le gustó mucho más el primero, pero poco y nada pudo disfrutar de él. La mano le dijo que se fuera, que no se volteara hasta que ella se lo dijera. Marcelo hizo caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ahora! -, le gritó la mano desde unos cinco metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcelo abrió los ojos. Sintió muchas lagañas en sus ojos, con las que tuvo que pelear más de lo acostumbrado para conseguir abrir, por lo menos, uno. Estuvo cinco minutos con los dedos en los ojos, hasta que los abrió y vio una resplandeciente luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo creía. Estaba en el patio de su universidad rodeado de compañeros. Miró hacia atrás buscando alguna respuesta, buscando la sala en la que estuvo por más de media hora, pero no vio nada. Sólo escuchaba gritos, risas y veía la luz que tanto añoró mientras estuvo en la oscuridad de la pieza... si es que alguna vez allí estuvo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-111965687613885078?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/111965687613885078/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=111965687613885078&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111965687613885078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111965687613885078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/06/oscuridad-desesperante.html' title='&lt;i&gt;OSCURIDAD DESESPERANTE&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-112000429321540246</id><published>2005-06-20T17:17:00.000-07:00</published><updated>2005-06-28T17:19:07.200-07:00</updated><title type='text'>"GRACIAS POR PARTICIPAR"</title><content type='html'>¿Por qué siempre vienen golpes bajos que terminan por truncar los sueños? ¿Es válido que una persona novel y ambiciosa, deba dejar de lado sus aspiraciones y esperar a ver si la vida, por esas cosas del destino, cambia? No se trata de un concurso sacado de Sábados Gigantes ni mucho menos encontrarse un billete de diez mil pesos en la calle. Esto no es azar. Aquí no funciona la ley de la bolita agraciada y Mandrake el mago, ni con su sombrero de copa, es capaz de solucionar el dilema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de un destino, algo con que uno nace. Una especie de llaga en la frente de Caín. Sensaciones, actos, movimientos. Todo eso hay que enfrentarlo en un túnel que sólo termina cuando una luz, que se prende y apaga, dice &amp;quot;Gracias por participar&amp;quot;. Y en ese recinto, el que es adaptable dependiendo de las personas que lo habitan, suceden muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, la luz que guía deja de iluminar. Depende de las personas encenderla, pero no siempre eso sucede. Y aunque se recurra a una interminable escalera, nada sirve para que el soquete vuelva a brillar. Es como lo vivido en un capítulo de El Chavo del 8, cuando Don Ramón cambiaba y cambiaba la ampolleta porque los niños de la vecindad no encontraban nada mejor que romperla. Pero en este caso, el del túnel, es diferente ya que no es la inocencia la que la destruye, sino que el desarrollo y el paso de los años es lo que, en más de una oportunidad, socava el brillo blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Participan todos. Grandes y chicos, niños y niñas, adultos y ya veteranos. Ambos sexos. En realidad, los tres sexos. Y se siente bien el que siempre camina con la luz encendida. Para ellos, el caminar es alegre, cadencioso, brillante. Como cuando las modelos desfilan por lo más prominente de la moda: Milán, Madrid, Londres, Ibiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto, a patadas con los piojos. Por momentos, ven alguna posibilidad de encender una luz. No tienen el interruptor a mano, les cuesta encontrarlo o, como pueden, se cuelgan del soquete e insertan con mucha pasión la ampolleta. La alegría dura poco. Algo hace que la bombilla estalle. Otra vez a oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué sucedió? Lo externo, el entorno, es el que coarta esas aspiraciones. Cuando la luz se enciende quiere decir que hay vida, que la razón de seguir caminando por ese túnel está más viva que nunca, y cuando se apaga de sopetón es porque algo falla, porque las cosas no resultan y porque quienes tienen la luz encendida todo el camino, tienen la dicha de estar tocados con la varita de la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Vale seguir así? Por lo menos el letrero &amp;quot;Gracias por participar&amp;quot; aún no está a la vista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-112000429321540246?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/112000429321540246/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=112000429321540246&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112000429321540246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/112000429321540246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/06/por-qu-siempre-vienen-golpes-bajos-que.html' title='&lt;i&gt;&amp;quot;GRACIAS POR PARTICIPAR&amp;quot;&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-111923749926205970</id><published>2005-06-19T20:17:00.000-07:00</published><updated>2005-06-19T20:18:19.263-07:00</updated><title type='text'>TODOS MUDOS</title><content type='html'>Siempre las personas dicen que es bueno ser frontales. Que eso te ayuda para que te respeten tu espacio, que te permite defender tu persona, en fin. Puede ser verdad pero son escasos los individuos que lo hacen. Ejemplos hay muchos, pero se da con mayor frecuencia en la micro. Específicamente, en las mañanas. A esa hora, los monstruos amarillos hierven de pasajeros. Parecen pajareras hacinadas, con cabezas pidiendo oxígeno a través de los ventanales que -y tal como lo ironizó alguna vez un comediante- con una maldita coincidencia no se pueden abrir para hacer circular aquellos hedores matinales. Y tanta es la aglomeración que los empeñones van y vienen. Uno parece licuadora, más aún con el zamarreo de la máquina y sus imprevistas frenadas y aceleradas. Y los empujones se suman. La señora que reclama porque el chofer le paró dos cuadras más allá. Y todo eso. Pero nadie responde. Todos mudos. A lo más, alguna sonrisa irónica. Pero más que eso, nada. Entonces, ¿por qué recomiendan no quedarse con las cosas guardadas?, ¿será timidez o inmadurez? No lo sé, pero esta mañana otra vez me empujaron, otra vez me pidieron avanzar por el pasillo aunque era notorio que no cabía nadie más en la micro, nadie dijo nada. Y yo tampoco, total me bajaba en la otra esquina.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-111923749926205970?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/111923749926205970/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=111923749926205970&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111923749926205970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111923749926205970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/06/todos-mudos.html' title='&lt;i&gt;TODOS MUDOS&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-13553019.post-111923735936760395</id><published>2005-06-19T20:13:00.000-07:00</published><updated>2005-07-18T12:42:57.843-07:00</updated><title type='text'>CIEN LETRAS</title><content type='html'>No copio al concurso literario. Es autoimposición. ¿Podré comprimir mis ideas en pocas palabras? No.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/13553019-111923735936760395?l=pesmarcelo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/feeds/111923735936760395/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=13553019&amp;postID=111923735936760395&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111923735936760395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/13553019/posts/default/111923735936760395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://pesmarcelo.blogspot.com/2005/06/cien-letras.html' title='&lt;i&gt;CIEN LETRAS&lt;/i&gt;'/><author><name>Marcelo Table</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04909957128396639521</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://photos1.blogger.com/blogger/1802/1196/1600/yo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
